‘’Su postal bajo un has de luz me hizo suspirar desde el primer día. Era una esencia de lucidez extravagante, un intercambio de deseos con mensajes de intenso placer.
Me contenía de quererla más hasta volverla a ver, pero los días transcurrían y esto se transformaba en una necesidad insuperable. Cuando la veía mi corazón se aceleraba irrefrenablemente. Y esto, es recién el principio de algo tan eterno y tan enfermizo de amor a la vez.
Y me falto decir algo, ¿Por qué será que septiembre siempre me trae alguna repentina sorpresa?, ¿es que acaso tengo mucha suerte o la vida me tiene sorpresas en estos meses? En fin, nunca lo sabré, pero es que al fin sucede…’’